Leyenda de los muertos poseídos

Leyenda de los muertos poseídos

Las creencias de los pueblos en lo sobrenatural parecen resaltar en los momentos en que se viven situaciones sociales incomodas como: enfermedades, pobreza, guerra, etc. El estrés sube demasiado y con esto las historias del Diablo, brujas, fantasmas y criaturas aumentan su número. Fue asi como en Polonia durante una etapa difícil en el siglo XVII, se realizaron entierros de personas de una forma singular por ser considerados demonios.

El lugar donde se hizo esto fue en el cementerio de Drawsko, donde varios cadáveres tenían una hoz al cuello, para impedir que se levantaran de sus tumbas, que sus almas fuesen poseídas por el Diablo o que aquellos que ya estaban en esta situación representaran una amenaza para los vivos.

Según las creencias de la época las almas de los difuntos podían transformarse en distintos tipos de demonios, así que se seguían las prácticas de entierros cristianos, realizados en tierra sagrada, junto a sus familiares ya fallecidos y les colocaban la hoz, un elemento con mucho simbolismo en Europa, ya que se relaciona con la imagen de la muerte, por lo que la presencia de ellas en las tumbas se debía a que los objetos de hierro duros y afilados, especialmente las herramientas utilizadas para apuñalar y acuchillar eran artículos que se pensaba podían protege contra el mal o ahuyentarlo. Se ponía especialmente sobre el cuello, como amenaza de cortárselos si no se quedaban en el sepulcro.

Aparentemente todo esto tubo que ver con la forma en que vivieron las personas no por alguna anormalidad física; una tumba contenía los restos de una mujer entre 50 y 60 años. Tenía una moneda dentro de la boca, una piedra en el cuello y una hoz sobre su pelvis. Probablemente porque se le consideró una bruja. También había una joven entre 14 y 19 años con la hoz sobre el cuello, una diadema de cobre en la cabeza y una moneda del mismo material adentro de la boca, ella posiblemente murió ahogada, asesinada o de alguna causa trágica. A parte de ellas había otras tres personas entre 30 y 44 años, con la hoz y evidencias de haber tenido una moneda en la boca.

Otras tumbas de este tipo fueron encontradas en otros lugares de Centroeuropa, como Eslovaquia, otras regiones de Polonia, Alemania, Hungría, la Baja Austria y el oeste de Rumanía. Demostrando que las leyendas de terror sobre muertos poseídos eran muy fuertes en la época medieval y se trataba a toda costa de mantenerlos bajo tierra.